lunes, 18 de marzo de 2013

Segundas oportunidades


No se lo podía creer, ¡era su mejor amigo! ¿Cómo había podido? La impotencia, rabia y humillación que sentía mezclada con el alcohol fue determinante para no poder evitar lo que hizo aquella noche... "Deje su mensaje después de la señal." "Piiiiiip." "Lo sé todo, no vuelvas a hablarme nunca más, no me llames, ERES UNA PUTA RATA DE ALCANTARILLA!!!" Al día siguiente, una fuerte resaca la despertó y le recordó al momento sus palabras. Quizás no debió decirle aquello, quizás solo fue un malentendido.