sábado, 15 de diciembre de 2012

Geocaching: buscando tesoros al aire libre

Es difícil que hayas escuchado alguna vez sobre el Geocaching si no conoces a nadie que 'juegue' o lo 'practique'. En la página oficial del juego describen perfectamente de qué se trata: "es un juego de búsqueda de tesoros al aire libre, en el mundo real. Los jugadores (geocachers) intentan encontrar contenedores ocultos, llamados geocachés (o cachés), utilizando un smartphone o GPS y comparten sus experiencias on-line." También podéis encontrar una guía completa del juego, aunque os intentaré hacer un resumen, pero seguro que os quedarán dudas.

Os puede sorprender (a mí me sorprendió), pero para que os hagáis una idea hay casi dos millones de cachés escondidos por todo el mundo y más de cinco millones de personas que se dedican a buscarlos, por la simple gracia de encontrarlo, la aventura que supone y compartir su experiencia con el resto de geocachers. Por ejemplo, en Barcelona ciudad os puedo asegurar que hay más de 100 cachés para buscar. Y si no hay en vuestro pueblo, habrá por los pueblos o ciudades de los alrededores, seguro. ¡¡Existen hasta cachés submarinos!!

Mi último caché, encontrado con @Adary

Ahora os preguntaréis qué es un caché. Un caché, en su forma más sencilla, siempre se trata de un contenedor (hay de 5 tamaños distintos) con un logbook dentro. El logbook es un papelito doblado o enrollado (o librito) donde tienes que firmar con tu nombre de usuario para dejar constancia de que lo has encontrado y así, una vez 'loguees' tú encuentro en la página del caché, el autor del caché puede verificar que es cierto que lo has encontrado cuando haga su revisión y validar tu log-in o borrarlo en el caso de que no te encuentre en la lista. Por lo que es imprescindible llevar un boli.

También tenéis que saber que existen diferentes tipos de cachés (podéis verlos en los siguientes enlaces que he encontrado: en catalán o en inglés).

Según el tamaño del caché puede que dentro te encuentres con objetos intercambiables u objetos viajeros (o rastreables). Pueden ser cualquier cosa que los geocachers dejan dentro (objetos de casa) u objetos oficiales del juego: geomonedas o travel bugs. Estos últimos llevan un código de identificación (tracking number) que sirve para hacer su seguimiento a través de la web. Tienes dos opciones cuando te encuentras un objeto dentro de un caché: dejarlo o moverlo (siempre y cuando lo intercambies con otro objeto y este lo introduzcas en otro caché más adelante). Si se trata de un objeto con código siempre debes anotar tus movimientos en la página. 

Hace poco una persona que contacté a través del juego me contó que se encontró con un objeto de estos y no supo qué hacer con él aunque se apuntó el código. Luego vio en la página que se trataba de un objeto con origen en Alemania y que había llegado hasta Barcelona, había caído en manos de unos catalanes que iban a viajar a Euskadi y se lo iban a llevar para meterlo en algún otro caché de por allí. De ahí lo de 'viajeros'.

Cómo se busca un caché. A través de la página de Geocaching puedes introducir una dirección y te aparecerá un listado de los cachés más cercanos a esa localización, sino también puedes acceder al mapa de geocachés. Cuando te interese un caché puedes acceder a su página donde podrás ver todas sus características: tipo de caché, tamaño, dificultad, pistas (spoilers), coordenadas (a veces tendrás que averiguarlas solucionando algún acertijo: son los cachés tipo 'mistery o puzzle', se identifican fácilmente con un '?'), historia del lugar, fotos y comentarios de los geocachers que lo han encontrado (o no). Con toda esta información deberías poder encontrar el caché una vez decidas dirigirte a su búsqueda.

Este me costó tres intentos (tres veces que fui a por él), 
por no buscar más detenidamente donde tocaba.

Si tienes un smartphone puedes descargarte la aplicación (creo que no es gratis: iPhone, pero sí lo es la de Android) y utilizarla donde quiera que estés (mientras haya cobertura GPS). Te permite acceder al mapa, te muestras los cachés más cercanos y también puedes consultar sus características. Lo más útil es que lleva una brújula que te dirige al caché fácilmente si este te da sus coordenadas.

Otras cosas que debes saber si quieres emprender tu aventura como geocacher:
  • Cuando te conviertes en geocacher dejas de ser muggle (sí sí, como en Harry Potter...). Los muggles son las personas que desconocen la existencia del juego y merodean por los alrededores de los cachés poniéndolos en peligro. Siempre hay que vigilar cuando vas en busca de un caché de disimular al máximo, por el contrario pueden verte y perder el caché. Es más fácil disimular cuando vas en grupo.
  • Es muy importante dejar el caché en el mismo sitio donde lo has encontrado, para que el próximo geocacher pueda encontrarlo sin problemas con las mismas pistas (incluso el autor para cuando haga sus revisiones) sino puede perderse.
  • Si no encuentras el caché es importante loguear tu visita al caché como 'no encontrado' y escribir un comentario sobre tu búsqueda. Así, los próximos geocachers sabrán donde no buscar o el autor puede darse cuenta de que el caché se ha perdido y no está donde lo dejó, así puede ir a reponerlo (esto pasa cuando hay muchos logs seguidos de 'no encontrado'.)

Faro de Ibiza. En un viaje fugaz que hice a Ibiza nos encontrábamos paseando por el puerto y me dio por mirar el mapa de geocachés. El más cercano era este así que nos acercamos a buscarlo. Por falta de tiempo no pudimos encontrar el caché, aunque de otra forma tampoco hubiéramos visitado este bonito rincón de la ciudad, eso que nos llevamos...
  • Los cachés urbanos suelen ser de tamaño nano o micro porque los geoescondites son más limitados y pueden haber más muggles por los alrededores, en cambio los cachés de montaña suelen ser de tamaño más grande. Mi corta experiencia se reduce a unos pocos cachés urbanos, por lo que todavía no me he encontrado objetos de ningún tipo dentro de los cachés, tan solo logbooks que firmar... aunque tengo previsto ir la semana que viene en busca de uno de los cachés más grandes de Catalunya, el MACROCACHE, que da la casualidad de que lo tengo bastante cerca de casa. ¡¡Me han chivado que es una caja enorme!!
  • Debes informarte bien antes de ir en busca de un caché: pistas, seguir las instrucciones del autor y leer los últimos comentarios de los geocachers para tener en cuenta si contiene objetos intercambiables (para llevarte), el logbook está lleno (puedes llevarte un papelito tuyo), el caché se ha perdido, etc...
  • Y si quieres convertirte en autor de un caché, debes preocuparte de seguir todos los requisitos, normas e instrucciones para esconderlo y hacer un seguimiento adecuado. Si no crees que puedas responsabilizarte correctamente no lo hagas.


Está claro que a todo el mundo no le atraerá la idea de probar esto del geocaching, tan solo aquellos que tengan cierto espíritu aventurero, curioso y explorador pueden ser aptos. Un viaje, una excursión, descubrir rincones que de otras formas no descubrirías, resolver los acertijos, proponerte un reto, encontrarte un objeto viajero con origen en Japón... las motivaciones pueden ser infinitas. Y la ilusión de encontrar vuestro primer caché, o encontrar uno tras varios intentos fallidos, ser el primero del grupo en encontrarlo... ya me lo explicaréis.


Enlaces de interés:
Tiendas on-line Geocaching (en Catalunya) (Oficial - en inglés)
Blog sobre geocaching (en català)


miércoles, 12 de diciembre de 2012

Los objetivos de una vida


Con objetivo en mi título me refiero a la acepción "objeto: fin o intento a que se dirige o encamina una acción  u operación". En este caso, la acción es la vida, vivir.

¿Nunca os habéis preguntado cuál es vuestro objetivo en esta vida? ¿Cuántas veces os habéis frustrado cuando ese objetivo que os habéis marcado o creéis que tenéis que tener lo veis tan lejos, o imposible, utópico? ¿Realmente es necesario marcarse un objetivo final para ser feliz? ¿Ser feliz no era el objetivo? ¿Qué es la felicidad? La felicidad para cada persona es muy subjetiva, no es nada en concreto, para cada persona es distinta. Una vez una amiga me contó que podría entender que una persona pudiera encontrar la felicidad en doblar calcetines, y la verdad es que no lo dudo. Podría ser, cada persona es un mundo y lo que siente solo lo sabe ella.

Los objetivos que te puedes marcar son infinitos y dependerán muchas veces de tus creencias, religión, filosofía de vida, país, libertad... de demasiadas cosas. Podría ser tener descendencia, amar un Dios, escalar  el Everest, comprarte una casa, superar tu fobia más terrible, sentirte realizado en el trabajo, conseguir un trabajo que te guste, encontrar tu media naranja (¿es que acaso somos frutas? ¿a caso no somos un ser completo?), vivir el día a día al límite, viajar por todo el mundo, ayudar a los pobres... Normalmente los humanos tendemos a aspirar a algo difícil de conseguir (no digo que siempre sea imposible), somos una raza un tanto masoquista, demasiado ambiciosa para mi gusto. Existen demasiados factores que pueden obstaculizar el control que se necesita para conseguir lo que se desea. Quizás todo esto forme parte de ese egoísmo que también nos caracteriza, quizás sea la causa principal de las guerras, de todos los problemas de la humanidad: la suma de las frustraciones de cada una de las personas que viven en este mundo que no logran lo que se proponen. Intentar conseguir la felicidad, en realidad, nos hace infelices a la larga, hablando muy globalmente, claro.

Muchas veces nos centramos demasiado en esos grandes objetivos y nos olvidamos de las pequeñas cosas del día a día, nuestra ambición y egoísmo son nuestros propios enemigos. Me refiero a centrarse únicamente en ello, no estoy diciendo que no se deban tener en mente esos objetivos (aunque la sociedad te obliga), para muchas personas es la única motivación que tiene el vivir, llegar a algo (algo grande), pero es posible que haya cosas más importante que nos estamos perdiendo por el camino. Es posible que haya muchos días vividos inútilmente solo por centrarse en eso que no se sabe si algún día se conseguirá, esa ilusión (que como ilusión, es algo inexistente en el presente). De todas formas, cualquier día, puedes estar en el cruce equivocado y morir en el acto, en un solo segundo, sin llegar a cumplir ese gran objetivo y que será olvidado inmediatamente como tal. Todo el mundo es capaz de llegar a esta idea un día cualquiera y estoy segura que tú lo has pensado alguna vez, pero queda como un pensamiento más, como una posibilidad más de las infinitas que surgen de cada una de nuestras elecciones diarias. Y no te das cuenta hasta que sucede, aunque si sucede, nunca llegarás a ser consciente, porque eso es la muerte de una vida. La pérdida inmediata de la propia consciencia y de todo lo vivido. De esa vida solo quedarán algunos pedazos repartidos entre todos tus conocidos y que a la larga se perderá. Una vida insignificante y que, por tu ambición, no has sabido aprovechar. Cuidado, ahora no quiero que todos os volváis locos de repente. Sería apocalíptico. No creo que el problema sea vivir en sociedad, el problema es que por X o por Y no se sabe aprovechar el potencial de nuestra raza, la simple consciencia de que cada segundo es un regalo, cada inspiración...

Quizás mi objetivo sea entendernos, por eso escribo estas cosas. Quizás sea que solo quiero que os preguntéis cosas que nunca antes os habéis preguntado. ¿Para qué? ¿Tan solo es disfrute personal? ¿Me siento realizada publicando lo que pienso? Ni yo misma lo sé. Muchas veces nadie sabe por qué hace lo que hace, ¿instinto? ¿normalidad? ¿Cuál es la conclusión de todo esto? ¿Es necesario llegar a una conclusión? ¿Por qué la gente se suicida? ¿Estamos condenados a vivir una vida frustrada porque a alguien se le ocurrió que el objetivo era ser feliz sin especificarnos cómo se consigue ni qué es? Solo sé que he sido feliz escribiendo esto y sabiendo que vais a reflexionar un buen rato sobre este texto o alguna de las preguntas que he hecho, a no ser que seáis propensos al estrés mental y os colapséis en el intento. Y si no lo vais a ni a intentar es porque estáis demasiado ocupados en ese gran objetivo final o desconocéis el placer que produce reflexionar sobre la vida de vez en cuando. ¿Alguien se ha planteado alguna vez que disponer de la capacidad de pensar libremente lo que queramos o lo que nuestra imaginación nos permita podría ser un pequeño motivo para ser felices, independientemente de lo que se haga luego con esos pensamientos? ¿Y que la suma de estos pequeños motivos que están ahí pero que todo el mundo pasa por alto o desconoce podría hacernos llegar a la felicidad completa, cumplir el objetivo final? Querer llegar a la felicidad puede resultar muy egoísta, a la misma vez, el egoísmo puede ser la causa de muchas frustraciones (y me quedo cortísima con esta frase). Por lo que la conclusión es que: la naturaleza se ríe de nosotros y no hacemos nada por evitarlo.

¿Por qué? Creo que es una pregunta retórica muy sobrevalorada.

PD. Pienso, luego no me drogo.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Relats conjunts 04: Literatura de seducción





-Pase, señorita, tiene una hora para relajarse y disfrutar de su lectura. Antes de irse, podrá escoger los cinco ejemplares que más le guste y llevárselos a casa.- Nunca lo hubiera adivinado, Bella llevaba días intrigada por saber cuál era el misterioso premio. Había ganado el primer premio al mejor relato erótico entre cientos de participantes, pero el premio no había sido desvelado, tan solo hacía referencia a "una hora íntima de disfrute personal". Ahora lo entendía. Cerró la puerta tras de sí y se quedó unos segundos parada, perpleja ante aquella inmensa estantería llena de libros y esa bañera tan apetecible. La habitación era muy cálida, un hecho que la invitó en seguida a desnudarse, al principio un poco intranquila por la extraña sensación de sentirse observada, pero que en seguida se desvaneció. También sonaba una música suave e íntima, que animaba a la relajación absoluta. Metió sus finos dedos de la mano en el agua de la bañera para comprobar la temperatura, era la ideal. Se paseó por la habitación observando la estantería de un lado a otro un poco indecisa. Al final decidió escoger cinco libros al azar para llevarse después y un sexto libro que empezaría a leer dentro de esa bañera en la que estaba deseando introducir su cuerpo desnudo. Una vez escogidos los libros se dirigió al centro de la habitación y se metió en la bañera con cuidado. Notó una sensación increíblemente placentera cuando sumergió su cuerpo, se acomodó y abrió el libro escogido por la primera página sin mirar el título. Empezó a leer:
CAPITULO I
Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece. Winston Smith, con la barbilla clavada en el pecho en su esfuerzo por burlar el molestísimo viento, se deslizó rápidamente por entre las puertas de cristal de las Casas de la Victoria, aunque no con la suficiente rapidez para evitar que una ráfaga polvorienta se colara con él. 

El vestíbulo olía a legumbres cocidas y a esteras viejas. Al fondo, un cartel de colores, demasiado grande para hallarse en un interior, estaba pegado a la pared. Representaba sólo un enorme rostro de más de un metro de anchura: la cara de un hombre de unos cuarenta y cinco años con un gran bigote negro y facciones hennosas y endurecidas. Winston se dirigió hacia las escaleras. Era inútil intentar subir en el ascensor. No funcionaba con frecuencia y en esta época la corriente se cortaba durante las horas de día. Esto era parte de las restricciones con que se preparaba la Semana del Odio. Winston tenía que subir a un séptimo piso. Con sus treinta y nueve años y una úlcera de varices por encima del tobillo derecho, subió lentamente, descansando varias veces. En cada descansillo, frente a la puerta del ascensor, el cartelón del enorme rostro miraba desde el muro. Era uno de esos dibujos realizados de tal manera que los ojos le siguen a uno adondequiera que esté. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las palabras al pie...

Mierda, pensó. Ya lo había leído, era el libro 1984 de George Orwell. Fue un buen libro para ser escrito cuando fue escrito, pero la política era el tema que trataba y ya tenía suficiente sobrecarga de política con todo lo que estaba pasando en la actualidad. Continuar leyendo solo estropearía el momento. Lo dejó caer en el suelo y cerró los ojos. Estaba demasiado a gusto como para salir de la bañera e ir en busca de otra lectura. Pensó que antes de irse revisaría los títulos de los libros elegidos para comprobar al menos que no se los hubiera leído. Este tipo de despistes eran muy típicos de su personalidad. Se relajó y empezó a dar rienda suelta a su imaginación, mientras se acariciaba el cuerpo en ese agua cálida y espumosa relajadamente. Imaginó que todo aquello era un cuento, que una temible pero atractiva Bestia había maquinado todo aquello, y que en aquel preciso instante se encontraba tras la puerta, a punto de entrar para seducirla y hacer realidad sus más terribles fantasías.

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Hacía mucho tiempo que no me inspiraba ninguna de las imágenes propuestas por Relats Conjunts, pero la de este mes lo ha vuelto a hacer. Gracias por devolverme algo de inspiración, siempre es un placer escribir.