martes, 19 de junio de 2012

Ya casi es julio


Decepcionada. Volví a renacer este rincón para seguir compartiendo, pero es que... ¿parece que no tengo nada que compartir? ¿tengo demasiado que no sé por dónde empezar? ¿o no encuentro el momento para compartirlo? ¿o estoy viviendo algo que no puedo compartir con palabras? Todavía no lo he descubierto. Solo sé, que no sé nada, que el tiempo avanza sin darnos cuenta. Mentira. Sí nos damos cuenta, pero cuando ya ha pasado, cuando es demasiado tarde para haberlo aprovechado como merecía, como merecíamos. Hay momentos que no pueden dejarse pasar por un despiste temporal, porque entonces ya no hay retorno, no va a volver ese tiempo, ese momento. Es cuando nos arrepentimos. Cuando nos atormenta el "y si" por dentro. Algo totalmente inútil para nuestra mente. Puro ruido mental corrupto. 

Esperando. Siempre estamos en estado de espera. Pero el tiempo no espera y va consumiendo la vida. Los indignados no callan. Al menos lo intentan. Es mejor arrepentirse de haber intentado algo que de no haber hecho nada. Hay gente que opina que los indignados se quejan improductivamente, pues que den su opinión, que propongan, que hablen, que se muestren. Pero me sabe mal, ¿qué esperan conseguir de una mayoría que ha elegido lo peor que podían elegir? ¿a los que están a favor de volver al pasado y suprimir el futuro? No el futuro en sí, porque eso es físicamente imposible, sino un futuro decente para todos. ¿A los que están en contra del cambio, en contra de la evolución? La involución es tropezar con la misma piedra una y otra vez. Era fácil, no era ninguna pregunta trampa...

Quejarse. Y qué inútil es quejarse sin hacer nada para mejorar. Cambiar. Me quejo de la gente que se queja por costumbre, pero eso yo no lo puedo cambiar. Cambiar a la gente es difícil, por naturaleza. Que salgan los iluminados de sus madrigueras ocultas e iluminen a los que no encuentran el camino. Ellos creo que podrían, y seguro que los hay. Que tiren un petardo cerca de aquellos que cazan elefantes o procrean o roban cantidades industriales sin preocupación alguna. Cerca de esos que realizan tijeretazos a diestro y siniestro sin pensarlo ni media vez. Retrógrados insensatos...

El tiempo se desvanece y todo sigue igual. No, peor.


Esto va a ser... terrible, apocalíptico.


No sé si lo que digo tiene algún sentido dentro de ese caos y desorden de ideas subjetivas, pero lo que sí sé es que ya casi es julio y el calor nos empieza a hacer sudar y a derretir el cerebro. Aunque siempre habrá  algunos que, como vosotros y yo sabemos, ya nacieron con el cerebro derretido y en descomposición, y entonces, no se dan cuenta que así: NO.

¿Que haga algo? ¿Yo? Yo no soy nadie, no tengo la solución, solo soy una observadora más de esta masacre y destrucción social. Que conste que quería reflexionar sobre la percepción del tiempo, pero me he ido por las ramas.