sábado, 21 de abril de 2012

Explosions in the Sky (+ The Drift) live in Barcelona @ Casino l'Aliança 06.11.11

A buenas horas me decido a redactar lo que fueron las sensaciones que experimenté el pasado 6 de noviembre en el Casino de l'Aliança de Barcelona, mientras presenciaba el espectáculo que Explosions in the Sky ejecutó entonces. Y es que fue algo excepcional, por eso todavía lo recuerdo. Además, fue mi primera vez por doble motivo: un concierto en directo de post-rock y sentada en un teatro. Es este estilo de música el que escucho últimamente y el que descubrí gracias a estos músicos virtuosos de Texas.

Como teloneros actuaron The Drift, un grupo californiano que se encargó de ambientar perfectamente el teatro con cuatro largas canciones, directamente intencionadas a elevarnos a un estado difícil de describir con palabras y prepararnos para lo que iba a suceder a continuación.

Los tejanos aparecieron en el escenario, tímido y tranquilos, saludando al público formalmente. El que parecía el más extrovertido de los integrantes, el bajista, dedicó unas palabras de agradecimiento a sus amigos de California, se excusó por su español mediocre y acabó el discurso con un intento poético que quizás quedó algo forzado: "...muchas gracias por su tiempo, y por su amor... somos: explosiones en el cielo, de Tejas".


Los 90 minutos de concierto en HD
(recomiendo ver los 15 primeros minutos y si gusta, seguir hasta el final).
Gracias a LeñadorFilms

The Only Moment We Were Alone fue el tema que escogieron para dejarnos pasmados casi  los primeros 11 minutos de concierto en esos cómodos asientos que nos hacían vibrar literalmente. Los bajones y subidones en la melodía de esta canción aturdía al público, confundiéndonos a la hora de aplaudir, gritar, no sabíamos muy bien cómo reaccionar ante lo que estábamos viendo sintiendo. Silencios que nos engañaban, explosiones de sonidos inesperados que nos hacían alcanzar una especie de éxtasis intermitente. Lo que sentí justo a partir del minuto 9:58 fue indescriptible, algo que no puedo comparar con nada que antes o después haya experimentado en una situación como aquella: escuchando música en directo. 

Sin apenas pausas entre canciones, el set list (aquí en forma lista Spotify) fue un combinado de nueve temas pertenecientes a sus cuatro últimos discos (de los cinco que tienen). No tocaron ninguna canción de su primer disco, How Strange Innocence (2000), mi favorito; pero eso no fue ningún problema. Your Hand In Mine (la más escuchada en Spotify) era la canción que esperaba escuchar en aquel concierto, y por suerte ésta sí que sonó. Por la reacción que tuvo el público ante los primeros acordes supuse que no era la única, la mayoría del público la estaba esperando. Fue sublime.

Cuando se veía llegar el final del concierto con The Moon Is Down, varios espectadores saltaron de sus asientos y se acercaron al pie del escenario a alabar al grupo de forma entusiasta y muy emocionados. Los americanos terminaron de tocar la canción y, casi sin despedirse, abandonaron el escenario y no volvieron. Esa frialdad final con el público seguramente le sentó como una patada en el culo a más de uno, pero ellos saben (o deben confiar en), que el espectáculo que dieron y las emociones que causaron en el durante, superarían con creces ese sentimiento... aunque yo aún lo recuerdo, y también el quedarme con las ganas de más. A pesar de ello, sé que volvería a repetir la experiencia y recomiendo a todo aquel al que le guste mínimamente la buena música e ir de conciertos lo pruebe alguna vez si tiene la oportunidad.

Cuando fui a ver a Maybeshewill hace unos días (ya sé que no es lo mismo una sala de 200 personas y estar en primera fila, que estar en la sexta fila de un teatro y además sentada) la sensación final fue muy distinta aún tratándose del mismo estilo musical. No sabría muy bien si quedarme con el calor, el agradecimiento, la humildad y el carisma agradable de los británicos, o el virtuosismo frío de los tejanos que, en la distancia, nos hizo entrar en éxtasis por momentos. Lo que tengo claro es que sendos grupos me hicieron disfrutar cada uno con su personalidad particular, y eso ya puede quedar por encima de cualquier comparación innecesaria. Como las personas, cada grupo es único, y si saben hacer disfrutar a su público, es que buenos deben ser.


Otras crónicas del concierto en:
Muzikalia.com, por Raquel García
Ovellanegrarock.com, por Daniel Navarro
Thebackstage.net, por Biken

sábado, 14 de abril de 2012

Abril... lluvias, mil.

"The Weaning of Furniture-Nutrition", 1934 (Salvador Dalí)

El cielo está nublado, parece que lloverá, pero el plan de relajarse un rato en la arena de la playa, con el silencio únicamente roto por el sonido del mar, sigue siendo igual de atractivo. Solo hay un grupo de jóvenes jugando al balón, bastante alejados,  y una pareja abrazada tras unas barcas aparcadas varadas en la arena que llevan nombres tan cutres que hacen que nos cuestionemos muchas cosas sobre sus dueños.

La arena es gruesa, con piedras, perfecta para los que odiamos que la arena fina se nos incruste en la piel cuando el calor nos obliga a bañarnos en esas aguas tan desagradablemente saladas y sucias según la zona. Cada piedra es única, como las personas, aunque ellas se dejan llevar por su destino, no tienen elección. Las personas somos más afortunadas, aunque no siempre sabemos aprovechar ese privilegio. El coleccionista de piedras, allí presente, presume de que donó cada una de esas piedras de su infinita colección para formar esa playa, insiste en que es suya, pero nadie lo sabe, y si lo cuenta, nadie se lo cree.

Es extremadamente relajante estar ahí, solo se escucha el sonido de las olas. Y qué impresionante que es aunque estemos acostumbrados. Cerramos los ojos y nos preguntamos qué sensación le debe provocar ese sonido -atronador y continuo- a alguien que nunca haya visto el mar y se encuentre en ese mismo lugar con los ojos tapados, como nosotros en ese mismo instante, pero sin saber dónde se encuentra. Seguimos concentrados en el sonido, parece el de una tormenta seca que nunca va a cesar y que está muy cerca. Todos coincidimos en una misma sensación... el MIEDO.

a Anna y Carles

sábado, 7 de abril de 2012

Maybeshewill (+ Exxasens) live in Barcelona @ Razzmatazz 05.04.12


La ventaja principal que tienen los conciertos instrumentales es que no tienes que saberte las letras para disfrutar más o menos de ellos. No es una excusa válida para no ir. Soy malísima para aprenderme letras, quizás por eso me gusten más los estilos de música instrumentales. Ojala los hubiera conocido mucho antes.

Tras disfrutar de las agradables sensaciones que causa el post-rock en directo con los virtuosos Explosions in the Sky en el Casino de l'Aliança en el pasado mes de noviembre, no dudé en acercarme a ver otro grupo post-rockero: Maybeshewill, a pesar de no conocer demasiado sus temas y haberlos descubierto el mes anterior a su presencia por España. Un par de semanas antes del concierto, me interesé por los teloneros Exxasens, con los que también me llevé una grata sorpresa al escuchar en casa algunos de sus temas, y todavía más tratándose de un grupo catalán.

Media hora más tarde de la prevista, la Sala 3 de Razzmatazz abría sus puertas para ir recibiendo poco a poco a las 200 personas que asistiríamos a este concierto, teniendo en cuenta que el aforo era de unas 225. Mientras los seis músicos de Exxasens creaban un ambiente de buen rollo atmosférico, la sala se iba llenando tímidamente. 'Eleven Miles' (2011) es el tercer y último disco publicado por el grupo catalán liderado por Jordi Ruiz. Como anécdota personal, cuando sonaron los primeros acordes de la canción que da título al álbum no pude evitar compararla levemente con la melodía de la intro de El coche fantástico... ¿no os lo parece? Creo que para el número de músicos que componía el grupo el escenario se les quedó algo pequeño, de la misma forma que la proyección de imágenes astrales y espaciales que quedaba reflejada minúsculamente al fondo, en la parte superior del escenario. Aún así, se notó que los catalanes disfrutaban sobre el escenario en este ambiente más íntimo y el público supimos recibirles y viajar con su música a otras galaxias mientras seguíamos el ritmo con los típicos movimientos leves de cabeza.

En el intermedio que hubo mientras cambiaban de escenario para dar paso a los británicos de Leicester pudimos avanzar hasta la primera fila y colocarnos a dos metros de los músicos... y de los altavoces. Dos guitarras, un bajo, un teclado y una batería son los instrumentos principales que dieron sonido al directo de Maybeshewill. Iniciaron el concierto con los dos primeros temas de su último álbum 'I Was Here For A Moment, Then I Was Gone' (2011). Las melodías suaves y melancólicas del Opening indicaban que algo extraordinario estaba a punto de suceder. Seguidamente explotaron con Take this to heart, sonidos más duros y estridentes con los que dejaban claro que ya estaban allí y estaban preparados y dispuestos a darlo todo en aquel escenario, dando a entender que su tamaño no iba a ser ningún impedimento para realizar el espectáculo y hacernos disfrutar como enanos. Me sorprendió la forma en la que se movían por aquel espacio tan limitado, sin molestarse unos a otros, fue admirable cómo se adaptaron tan estupendamente.

Tal y como expresa Biken en su crónica, por unos momentos te podían confundir y hacerte creer que estabas presenciando el directo de una banda de heavy metal, con canciones como This Time Last Year o Not For Want of Trying. Este grupo también se caracteriza por la inclusión de monólogos o diálogos de cine en algunos de sus temas. Es el caso, por ejemplo, de la última canción que he mencionado, que incluye un discurso en el que se critica la evolución de la humanidad, perteneciente al guión de la película Network (1976). Os dejo un vídeo del grupo interpretando esta canción en un concierto en Suiza (a partir del minuto 1:34 empieza el discurso) con la traducción debajo, sublime:







Maybeshewill - Not For Want Of Trying live in Switzerland
from Robot Needs Home on Vimeo.

"No tengo que decirles que las cosas van mal. Todos lo saben. Es una depresión. Todos están sin trabajo o con miedo a perderlo. Un dólar no vale más que cinco centavos. Los bancos se van a la quiebra. Los comerciantes guardan pistolas bajo el mostrador. Los inadaptados andan libres. Por ningún lado, la gente parece saber qué hacer y no se ve el final. Sabemos que el aire es inadecuado para respirar y también lo es nuestra comida. Nos sentamos a ver la televisión mientras el anunciador nos dice que hoy hubo 15 homicidios y 63 crímenes violentos ¡como si así debería ser! Sabemos que las cosas están mal. Peor que mal. Es una locura. Todo por todas partes es una locura, por eso ya no salimos. Nos sentamos en casa. Poco a poco el mundo en que vivimos se empequeñece. Todo lo que decimos es: "Por favor. Al menos déjennos en paz en nuestra casa. Quiero tener mi tostador, mi televisor, mis neumáticos con bandas de acero. No diré nada. Sólo déjennos en paz". ¡No los voy a dejar en paz.! ¡Quiero que se enojen! No quiero protestas ni disturbios. No le escriban a su congresista. No sé qué decirles que le escriban. No sé qué hacer sobre la depresión, la inflación... los rusos, el crimen en las calles. ¡Todo lo que sé es que primero tienen que enojarse! Tienen que decir: "¡Soy un ser humano, maldita sea! ¡Mi vida tiene valor!"

Disfruté mucho de los temas que más conocía como To the Skies From a Hillside, Red Paper Lanters (ver video del concierto, gracias a subpopet) y, como cierre no pudieron hacer una elección más acertada, la primera canción que escuché del grupo: He Films The Clouds Pt. 2

A última hora, en los bises, guitarrista y teclado
 intercambiaron sus papeles

Aunque eché de menos un buen juego de luces y más espacio para ellos, lo compensó el estar tan cerca y ver cómo sentían su propia música, solo faltó que me salpicaran el sudor... Comentaron entre canciones que estaban emocionados porque era la primera vez que pisaban un escenario en España, y que estaban contentos por la multitud que les había ido a ver aquella noche en Barcelona.

Os dejo el set list del concierto para escuchar en Spotify, gracias @kaom_blog

El post-rock es para aquellas personas tímidas que sienten pero no se atreven o no pueden expresarlo con palabras. No entiende de idiomas, entiende de bajones y subidones, explosiones de sentimientos.


Es un placer, seguir descubriéndolo.